
La relevancia de la medicina tradicional china
En los últimos años ha rebrotado en todo el mundo el interés por el uso y el estudio de la medicina tradicional (alternativa, complementaria o no convencional). Según datos aportados por la OMS , en China esta medicina representa cerca del 40% de toda la atención prestada y en países como Alemania y el Reino Unido, el 70% y el 90% respectivamente de las clínicas de dolor utilizan la acupuntura como técnica complementaria en el tratamiento.
La acupuntura debe una gran parte de su respetabilidad científica al descubrimiento de que la inserción y manipulación de agujas en determinados puntos o zonas del organismo libera péptidos opiáceos (Clement- Jones y cols.1979,1980) . De hecho, ahora sabemos que las respuestas bioquímicas a la estimulación acupuntural son múltiples interviniendo de forma importante un grupo amplio de mediadores humorales, inmunitarios y hormonales. Indudablemente en la neurobiología está la explicación definitiva del mecanismo de acción de la acupuntura, pero esto no quiere decir que todos los efectos que esta produce estén exclusivamente relacionados con el sistema nervioso central.
Efectivamente las ciencias médicas actuales han permitido demostrar un cierto número de efectos de la acupuntura fundamentados en la experimentación y en la evaluación clínica de los resultados. Parece demostrado que es necesaria la integridad tanto del sistema nervioso cerebro espinal como del sistema nerviosos vegetativo para que la acupuntura sea eficaz, lo que no implica que la respuesta esté determinada exclusivamente por la vía nerviosa.
Este mecanismo de acción con múltiples agentes implicados hace que exista un buen campo de investigación para médicos curiosos. Hasta el momento se han demostrado y existe documentación bibliográfica al respecto, efectos biológicos de la acupuntura sobre la superóxido dismutasa (SOD), el sistema serotoninérgico, la acetilcolina periférica y central, noradrenalina, dopamina, AMP cíclico, cortisol, encefalinas, endorfinas y una larga lista de neuromediadores. Así mismo se han demostrado también unos efectos antiinflamatorios, antiálgicos e inmunológicos que probablemente estén detrás de los efectos terapéuticos de la acupuntura.
No obstante es curioso observar como este intento de someter la acupuntura al método científico es muy poco importante para los médicos acupuntores chinos. La medicina occidental deriva del conocimiento bioquímico histológico y anatómico de los órganos y sistemas biológicos, y todo lo que está fuera de este conocimiento es rechazado, algunas veces sin el estudio y la reflexión suficientes. Sin embargo la M.T.Ch., con una lógica propia, presenta una visión mucho más sintética (síntesis versus análisis) del cuerpo humano. Estudia la energía (Qi vital), su dinamismo y su distribución de forma más o menos armónica alimentando y alentando todos los sistemas biológicos. Los canales y los puntos de acupuntura constituyen el tablero de mando de esta "energía" y permiten armonizarla y sincronizarla con los grandes ciclos de la naturaleza en los que el hombre desarrolla sus procesos vitales. El hombre tiene que estar "solidarizado" con su entorno, pues no es más que un microcosmos inserto dentro del macrocosmos que el medio ambiente que le rodea representa para él. Está formado por la misma materia, movido por la misma energía y por supuesto sometido a las mismas leyes universales.
Está concepción impregnada de su tradición, su cultura y su lengua es lo que importa a los médicos chinos y con seguridad hace que la medicina occidental la entienda con más dificultad.
El conocimiento de estas leyes es absolutamente necesario para captar toda la esencia de la M.T.Ch. y liga directamente ésta con las técnicas y la filosofía de la medicina naturista occidental clásica. Efectivamente al igual que ella, da notable importancia a la fitoterapia, a la dietética, a la sintonía con el medio ambiente (Feng Shui) y a la noción de terreno mórbido que facilita la aparición de la enfermedad.
Los habitantes del denominado primer mundo, constituimos una sociedad sustentada en el bienestar, medicalizada, con planes sanitarios, servicios y educación para la salud, posibilidades diagnósticas y terapéuticas múltiples, cada día damos un paso más en el conocimiento de la genética, pero con mucha frecuencia, la especialización y la fragmentación en el conocimiento nos hacen olvidarnos de la totalidad de la persona, de la totalidad del ser humano.
Escrito por Javier Álvarez Martínez, Médico Acupuntor y Jefe de estudios de CEMETC Sábado 29 de Agosto de 2009 23:07
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